DIJISTE LIBERTAD ANTES QUE NADIE

10/05/08

"Esto ha sido un montaje para hacer perder a Chile"

CASO CLARIN
Como un verdadero "montaje para hacer perder a Chile" catalogó el ex abogado que representaba al Estado en el caso Clarín, Roberto Mayorga, luego que ayer el Centro Internacional para el Arreglo de Diferencias Relativas a Inversiones (Ciadi) se mostrara a favor de los demandantes Víctor Pey y la Fundación Presidente Allende, a quienes el Ejecutivo deberá indemnizar con US$ 16,6 millones.
Esto a razón de que, para el jurista, se trató de un "arreglo" de una red que "tiene Joan Garcés (abogado del litigio y parte de la fundación Salvador Allende), tanto internacional como dentro de Chile, vinculada al Partido Socialista".
"Es todo un montaje, es un fraude. Parte del equipo que sustituyó a quienes estábamos en la defensa fue constituido por uno de los abogados que actualmente es miembro del segundo piso de la Presidencia, asesor de la Presidenta actual (Michelle Bachelet), Francisco Javier Díaz y, por lo que nosotros sabíamos, él tenía una conexión directa por internet, por mail, con Joan Garcés", dijo Mayorga.
"HABÍA GENTE DEL GOBIERNO QUE QUERÍA PERDER EL CASO"
Para el profesional, la decisión de quienes representaban al país en 2002 de dar competencia al Ciadi, no correspondía, ya que "no tenía ninguna competencia", motivo por el que, según él, Chile perdió el caso. "Quien estaba a la cabeza del equipo, no profesional porque no entendía el tema, la vicepresidente del comité, Karen Poniachik, siguió la teoría de dos abogados incorporados hace poco", justificó.
Ante esto, Mayorga sostuvo que el Gobierno quería perder este juicio, debido a que "lo han dicho abiertamente. Querían restaurar el diario Clarín, querían reponer una situación en la cual se sentían legítimamente lesionados".
¿AUTOEXPROPIACION?
En la entrevista, el jurista también puso en duda la entrega de recursos por parte del ex Presidente Salvador Allende a Víctor Pey, pues, según él, de haber sido efectiva "entonces, ¿dónde estaban estos dineros? ¿No eran dineros del Estado de Chile? ¿Si eran dineros del Estado de Chile con los cuales se compró el Clarín, el Clarín no fue entonces propiedad del Estado de Chile y, en consecuencia, esto no fue una auto expropiación?".
Mayorga aseveró que la indemnización que exigían tanto Pey como la Fundación Salvador -516 millones de dólares- era un "absoluto voladero de luces".
Por ello, para el letrado la cifra que recibirán es lo que querían recibir, pues eso vale "una campaña política".

9/05/08

CASO CLARIN: Tribunal Internacional condena al Estado de Chile

El Tribunal Internacional de Arbitraje del Centro Internacional de Arreglo de Diferencias relativas a Inversiones (CIADI), integrado en el Banco Mundial con sede en Washington, ha condenado al Estado de Chile por la continuada confiscación del patrimonio del Diario Clarín, propiedad del empresario español D. Víctor Pey Casado y de la Fundación española Presidente Allende. El Laudo, notificado el jueves 8 de mayo y que se reproduce íntegro, constata que la República de Chile ha violado su obligación de garantizar a los inversores españoles un tratamiento justo y equitativo, ha incurrido en denegación de justicia y mala fe. El Laudo condena a Chile a pagar a los Demandantes españoles la suma de US$10.132.690,18, con un interés compuesto anual del 5%, a partir del 11 de abril de 2002, y también a pagar parte de las costas del procedimiento.El Tribunal ha estado formado por el Prof. Pierre Lalive (Suiza, Universidad de Ginebra), el jurista Mohammed Chemloul (Argelia) y el Prof. Emmanuel Gaillard (Francia, Universidad de París). Los antecedentes de este arbitraje están publicados en Caso Clarín y su Hemeroteca.

20/03/08

Renacionalización del Cobre

Durante los 12 días de la República Socialista de 1932, que duró del 4 al 16 de junio de ese año, que dirigieron los fundadores del Partido Socialista, camaradas Marmaduque Grove y Eugenio Matte Hurtado, fue preparado un decreto ley que facultaba al Presidente de la República a caducar las pertenencias mineras de las empresas extranjeras. La respuesta del Gobierno de EEUU no se hizo esperar. De inmediato ordenó el zarpe de la flota de guerra asentada en Panamá para “proteger sus intereses en Chile”, activando el derrocamiento del gobierno revolucionario, que tuvo lugar el 16 de junio, a doce días de su instalación, abortando así el primer intento de nacionalización de la gran minería en nuestro país.


Esta tarea fue asumida como principal por los Congresos Constituyentes de la Confederación de Trabajadores del Cobre, de la Central Única de Trabajadores y del Frente de Acción Popular, en los años 50. Parlamentarios socialistas y comunistas, presentaron proyectos de nacionalización que nunca prosperaron, pero que permitieron abrir un debate nacional que atrajo incluso a líderes políticos de centro y de derecha. Hasta que el 11 de julio de 1971, por iniciativa del Presidente Allende, la unanimidad del Congreso Nacional, aprobó la Reforma Constitucional que permitió la Nacionalización de la Gran Minería del cobre, siete décadas después de iniciada la explotación minera a gran escala por empresas norteamericanas.


No se trataba de un proceso puramente chileno. Tras el derrumbe del colonialismo y el auge del movimiento de países No Alineados, se logró que la XVII Asamblea General de las Naciones Unidas aprobara la Resolución 1803 – del 14 de diciembre de 1962 – denominada "Resolución sobre Soberanía Permanente de los Recursos Naturales", que reconoce "el derecho inalienable de todo Estado a disponer libremente de sus riquezas naturales en conformidad a sus intereses nacionales y en el respeto a la independencia económica de los Estados... La nacionalización, la expropiación o la requisición deberán fundarse en razones o motivos de utilidad pública, de seguridad y de interés nacional, los cuales se reconocen como superiores al mero interés particular o privado, tanto nacional como extranjero".


La legitimidad de la nacionalización es indiscutida, y su absoluta justeza también, pero además constituye el mayor éxito económico de toda nuestra historia, como lo demuestran los siguientes datos. Desde 1971 hasta el año 2007, la empresa estatal Codelco, le ha entregado más de US50.000.000.000 (cincuenta mil millones de dólares) al erario nacional, lo que representa más del doble que el impuesto a la renta de primera categoría que han pagado absolutamente todas las empresas privadas de todo tipo que existen o han existido en Chile en este mismo período de tiempo, incluyendo los bancos, compañías de seguros, AFP, empresas mineras, forestales, industriales, pesqueras, etc.


Tanto la dictadura como los gobiernos de la Concertación, han legislado expresamente para permitir que la inversión extranjera se extendiera hasta controlar, actualmente, dos tercios de la producción, pese a que en 1973 no alcanzaban a producir el 10 % de la producción nacional, y sólo el 17 % en 1989, lo que indica que la desnacionalización se produjo esencialmente a partir de 1990.

El gobierno de Patricio Aylwin promulgó la Ley Nº 18.985, que incentivó la inversión extranjera en Chile. Al mismo tiempo que aumentaba “transitoriamente” el IVA, de 16 a 18%, prácticamente suprimía la tributación de las mineras extranjeras, al pasar de renta presunta a “renta efectiva”. Con este privilegio, prácticamente inexistente en el resto del mundo y que la dictadura no concedió, las transnacionales mineras ingresaron capitales y aumentaron la producción muy por encima de la demanda mundial de cobre generando sobreproducción.


Esto determinó el colapso del precio del cobre que cayó de 1,5 dólares la libra en 1989, a sólo 0,6 dólares en 1999, lo que provocó un daño enorme e irreparable a la economía nacional. Sólo después del año 2005 la sobreproducción desapareció y el precio del cobre aumentó gracias a que el crecimiento de la producción chilena bajó considerablemente, por efecto del Tratado Minero con Argentina, y sobretodo porque dicho tratado no pudo funcionar por disposición del Tribunal Constitucional.


En el 2006 los aportes de Codelco alcanzaron a los 9.215 millones de dólares, mientras que las mineras extranjeras durante ese mismo año, pagaron solamente alrededor de 3 mil millones de dólares, sumando el impuesto a la renta y el llamado “royalty 2” que en verdad no es un royalty sino un impuesto. Es decir, las empresas transnacionales, pese a que producen el doble que Codelco aportan al erario nacional tres veces menos que la empresa estatal.


CODELCO aporta al Estado 6 veces más que las mineras extranjeras.
Dicho de otro modo, si CODELCO explotara también los yacimientos mineros que hoy poseen las mineras extranjeras, el Estado devengaría 19 mil millones de dólares, en lugar de 3 mil millones que dichas mineras tributan en la actualidad. Esta diferencia de 16 mil millones, es lo que los chilenos perdemos por no tener nacionalizados esos yacimientos que hoy explotan empresas extranjeras.
Es decir, son las transnacionales mineras, las que año a año, se llevan 16 mil millones de dólares que pertenecerían a todos los chilenos, razón más que suficiente para nacionalizarlas.


Chile posee cerca del 50 % de las reservas mundiales de este metal, que tiene un valor estratégico y económico de extrema importancia para la humanidad, que solo es superado por el petróleo. El valor presente de estas reservas de cobre supera ampliamente la colosal cifra de 3 billones de dólares, es decir más de 3 millones de millones de dólares. No es admisible que una tal extraordinaria riqueza quede en manos de empresas extranjeras que poco o nada aportan al país.


Una tercera razón para nacionalizar la gran minería, está dado por la experiencia y los conocimientos que han alcanzado en esta industria nuestros trabajadores y nuestros profesionales, lo que significa que los chilenos no necesitamos trabajadores ni técnicos extranjeros, ni tampoco necesitamos otros profesionales extranjeros para explotar nuestras riquezas mineras. Somos absolutamente autosuficientes para ello.

Finalmente, no existe además ningún impedimento de orden legal, constitucional, ni internacional, que nos impida nacionalizar nuestras riquezas básicas.


(*) El autor de esta ponencia, presentada al XXVIII Congreso del Partido Socialista, apoyada por más de 200 firmas y aprobada en varios congresos regionales, entre ellos el Congreso Metropolitano, es el economista Julián Alcayaga Olivares.

15/02/08

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14/01/08

Sacado de Hemingway

Pérez Yoma parece un burgués común y corriente. Edad dorada, familia amplia, creencias firmes. Si fuera así, la cosa no tendría ninguna gracia. Pero la tiene. Y es que en esa manzana tersa habita el gusano del poder.
Carlos Peña
Edmundo Pérez Yoma -si creemos lo que se oye de él- parece un personaje de Hemingway. Está provisto, en el fondo de su alma, de un pragmatismo que se asemeja a la resignación. Como si el terrible asesinato de su padre le hubiera enseñado que una acción -una simple acción- es capaz de darnos todo y de quitarnos todo.
Por eso para él la palabra intelectual tiene el mismo sonido que la palabra inútil.
Es seguro que, a pesar de su catolicidad, le gusta más el inicio del Fausto (en el principio era la acción) que el comienzo de las sagradas escrituras (en el principio era el verbo).
En suma, él es una de esas personas que prefieren ver películas de guerra a leer libros de historia.
El boxeo a la esgrima.
El decreto al diálogo.
El póker al ajedrez.
Por eso no es raro que a la menor provocación eche chispas o profiera maldiciones (si no que lo diga Stange); sospeche conspiraciones (es cosa de preguntarle a Rosenblut o Halpern), o simplemente dé vuelta la espalda (como lo sabe Frei).
Desde fuera, claro, parece un burgués sencillo y complaciente.
Edad dorada, familia extensa, ingresos seguros, creencias firmes, misa dominical, buen traje, nietos, recuerdos, sonrisa ancha, pocas incertidumbres, escasas esperanzas, porte erguido.
Pero si la cosa fuera tan sencilla como aparenta, Pérez Yoma no valdría la pena.
La gracia es que en esa manzana aparentemente tan tersa habita un gusano.
Es la delectación y la capacidad -casi profesional- por ejercer el poder.
Por eso su presencia es una muestra elocuente de lo que le falta al Gobierno de Michelle Bachelet.
Y es que si uno mira bien, al Gobierno de Bachelet no le falta eficiencia en el ámbito de las políticas públicas.
O sea, todo lo que era necesario para torcer la trayectoria del sistema que nos legó la dictadura. Gracias a Bachelet estamos transitando, casi sin darnos cuenta, de un Estado contributivo (donde el riesgo de la enfermedad y la vejez es de quien lo padece) a uno de prestaciones universales (donde nos aseguramos unos a otros al margen de nuestro desempeño).
El problema del Gobierno es la política. Es decir, la producción de orden y de coordinación de acciones que, entregadas a sí mismas, acaban produciendo despilfarro.
Y ahí entra Pérez Yoma. El personaje de Hemingway.
No tiene el tono vacilante que tenía Andrés Zaldívar. Tampoco la fría mudez -esa especie de enigma- de que hacía gala Belisario Velasco. Carece de la pretensión republicana -esa liturgia de todos los días- de Ricardo Lagos. De la sencillez -tan cercana a la simpleza- de Frei.
De la prudencia -que a algunos parecía renuncia- de Aylwin.
A diferencia de Zaldívar es asertivo.
Y a diferencia de Velasco es transparente. En vez de la pretensión ritual y republicana de Lagos, prefiere la eficiencia de un negocio bien hecho. En lugar de la sencillez de Frei, la distancia del burgués. Y a cambio de la prudencia de Aylwin, la decisión del apostador.
Su especialidad es ordenar la cosa. Así de simple.
Por eso es probable que a la derecha le cueste pelear con él. Es que sospechan que, sacadas las cuentas, es cercano a ellos. Un portaliano en un gobierno progresista, un empresario en un gobierno que rehúye la flexibilidad, un católico en un gobierno que alienta la libertad de opción, un hombre fuerte en un gobierno que quiso deberse a los ciudadanos, un personaje de Hemingway en un gobierno que comenzó con todos los matices de un Ian Mac Ewan.

2/01/08

La crisis de Hillary es la de la izquierda maquillada

Muchos ciudadanos del mundo se sorprenden al ver como Hillary Clinton, derrotada también en Carolina del Sur, avanza con dificultad en su carrera hacia la candidatura demócrata, acosada por el innovador y sorprendente Barak Obama y arrastrando la imagen de un viejo dinosaurio de la izquierda americana, a pesar de ser mujer y de contar con todo el apoyo de su marido expresidente y del aparato del Partido Demócrata. La lucha de Hillary contra un Obama que promete y representa el cambio es la del maquillaje contra la naturalidad, la de la táctica contra la estrategia.
Está tan acosada que ha tenido que recurrir al sucio argumento (filtrado por su estado mayor) de que Obama es negro y que Estados Unidos no está preparado todavía para que un afroamericano sea presidente.
A finales de la década de los ochenta, los dirigentes de la izquierda mundial se dieron cuenta de que la caída del Muro de Berlín les hacía viejos y demasiado parecidos a los comunistas derrotados y, para escapar de esa imagen de derrota y pasado, buscaron con desesperación nuevas vías y renovadas imágenes. De aquellos desesperados intentos de reciclar una izquierda anticuada que, al hundirse el socialismo real, se había quedado sin raíces ni ideas, nacieron los Clinton, en Estados Unidos, los Blair, en Gran Bretaña, el fenómeno de Segolene Royal, en Francia, y, aunque parezca increíble, también el español Zapatero, entre otros muchos.
De todos los maquillajes y evoluciones de la izquierda internacional, el más original y desquiciante es el del español Zapatero, un tipo raro y sin un gramo de ideología que alcanzó al poder por sorpresa y sin preparación y que, una vez en la cumbre, inventó una izquierda tan frívola, vacía y sorprendente que basaba su futuro y su éxito sólo en la suerte personal de un líder que aseguraba que nunca había perdido en su vida, ni perdería, y en la "magia" de su "talante" y de su sonrisa angelical de chico bueno e inocentón.
Esta izquierda tiene sólo dos obsesiones: desprenderse de una carga ideológica que, al ser derrotado el Imperio Soviético, se había convertido en lastre, y conquistar el poder, como sea, ya que la izquierda sólo cree posible cambiar la sociedad desde el poder del Estado, contemplando el mundo desde las alturas, como creía y predicaba el viejo Lenin.
El gran error de la izquierda actual es su afición incontrolable y dependiente al maquillaje y al marketing, olvidando que su única ruta hacia el éxito pasa, precisamente, por el retorno a la izquierda premarxista, a aquel socialismo utópico cargado de ética que valoraba más las ideas que el poder, el servicio más que los privilegios y la autenticidad más que el engaño y la manipulación.
Por eso, porque se acerca a las raices y quiere ser auténtico, es posible pensar que Obama puede derrotar a Hillary, a pesar de que la Clinton tiene detrás al poderosísimo "establecimiento" demócrata americano.
La sociedad anhela un cambio real, verdadero, sin maquillaje, sin engaños, que rescate la democracia secuestrada y sirva para crear un mundo más justo, no para justificar la arrogancia, los privilegios y la cansina ineficacia de los políticos.
En USA, el portavoz de ese cambio, en la izquierda, es hoy Barak Obama, pero en Europa está todavía por aparecer la estrella de esa nueva izquierda sin maquillaje.
La derecha europea parece haber encontrado su héroe moderno en Nicolás Sarkozy, pero aun es pronto para saber si "Sarko" es un verdadero líder rompedor o un producto desechable más de la mezquina política europea.

24/12/07

Monseñor Goic hizo un llamado a "desterrar la violencia" en Chile

Junto con lamentar los más de 60 femicidios, manifestó su preocupación por las dificultades que han sufrido los santiaguinos a raíz de la implementación del Transantiago.
Monseñor Alejandro Goic, llamó a desterrar la violencia en Chile, al referirse a los más de 60 femicidios ocurridos a lo largo del 2007 y a la muerte de la ejecutiva María Soledad Lapostol el pasado viernes, al tiempo que lamentó las dificultades que han vivido los usuarios del Transantiago a raíz de la implementación del plan de transporte capitalino.
Al hacer un balance del 2007, el obispo de Rancagua dijo que lo más preocupante es "la violencia que ha cobrado tantas vidas humanas.
Tenemos que hacer un trabajo serio y así desterrar la violencia y comprender que no conduce a nada y tenemos que esforzarnos para buscar caminos que resuelvan parte de los problemas que conducen a esta violencia", manifestó en entrevista a radio Agricultura.
Respecto al Transantiago, monseñor Goic sostuvo que "lo mas doloroso para los santiaguinos fue el sufrimiento que provocó el Transantiago. No me corresponde a mi buscar a los responsables, para eso están los políticos, pero que la gente ha sufrido con el nuevo sistema que sin duda pretendía mejorar, pero que al parecer no estaba bien preparado".
SUELDO ETICO Y EQUIDAD SOCIAL
Ayer, Goic reiteró su advertencia de que sin equidad Chile corre el riesgo de que se genere un conflicto social.
"El eco que encontró mi opinión, y la cifra, fue porque interpretó, a mi modo de ver, a una inmensa mayoría de chilenos. En este momento hay cerca de un millón de nuestros compatriotas que no gana ni siquiera el mínimo", subrayó el obispo Goic.
"LA OPINIÓN DE LA PRESIDENTA BACHELET ES RESPETABLE"
Monseñor Goic manifestó que el hecho que la Presidenta Michelle Bachelet sea agnóstica no impide la evangelización que pretende impartir la Iglesia Católica.
"Aunque muchas políticas de gobierno no las compartimos, como la píldora del día después y la ley de Divorcio, no dejaremos de decir la palabra cristiana al corazón del creyente", añadió.
También se refirió a los altos aranceles que cobran algunas universidades del país vinculadas a la Iglesia Católica, donde a veces éstos superan los 400 mil pesos mensuales.
Goic aseguró que "es una política que cada universidad debiera ver, aunque uno quisiera que personas con capacidad tuvieran más acceso a la eduación superior a través de becas".