7/10/07

La transformación del clero

Así, a fines de los ‘70 y principios de los ‘80 Sodano intentó encausar al clero nacional hacia la línea más doctrinaria y conservadora que propiciaba Juan Pablo II, neutralizando a sectores progresistas.
Pero sus esfuerzos se vieron obstaculizados por la influencia que seguía teniendo Silva Henríquez. El hecho, según el periodista italiano Italo Moretti, llevó incluso a Sodano a proponer que para sacar a Silva Henríquez de la Arquidiócesis de Santiago se lo nombrara en la Curia Romana.
Esa idea finalmente no prosperó y Sodano sólo pudo iniciar su proceso de transformación de la Iglesia nacional después de que en 1983 el cardenal renunciara a su puesto en Santiago tras cumplir 75 años, una dimisión que fue aceptada en forma casi inmediata.
El nuevo arzobispo, Juan Francisco Fresno, era una figura de menos peso en el episcopado y no impidió los cambios que fue gestando el nuncio. De esta manera, entre 1983 y 1988, cuando abandonó el país, Sodano logró cambiarle el rostro a la Iglesia chilena.
Las principales diócesis del país comenzaron a ser ocupadas por obispos de tendencia conservadora propuestos por el nuncio.
Los buenos lazos entre Sodano y el régimen llevaron incluso a que en 1982 Sergio Rillón, a cargo de las relaciones entre el gobierno y la Iglesia, analizara un acuerdo con el Vaticano para que el Estado chileno participara en la designación de obispos. La idea sólo pudo ser propuesta por Rillón al sustituto del secretario de Estado, el español Eduardo Martínez Somalo, pero fue rechazada de plano por la Curia.
La labor de Sodano en Chile fue valorada por el Vaticano.
Así, el Papa en 1988 lo llevó de vuelta a Roma. Desde allí siguió pendiente de las designaciones episcopales en Chile.
De acuerdo con Moretti, después de su regreso al Vaticano, Sodano siempre se jactó de estar permanentemente informado de la situación de la Iglesia chilena e incluso de “ocuparse directamente de los nombramientos de su amado Chile”.
Su influencia fue decisiva, por ejemplo, para que en 1996 el Papa designara al entonces arzobispo de Valparaíso, Jorge Medina, como prefecto de la Congregación para el Culto Divino. El cargo más relevante ocupado por un prelado chileno en el Vaticano.
Medina fue poco después creado cardenal y permaneció en el cargo hasta cumplir los 75 años, en 2002. En febrero de 2005 fue designado cardenal protodiácono y deberá anunciar al mundo el nombre del reemplazante de Juan Pablo II.

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