21/10/07

No mates la música, mata al intermediario

Radiohead colgó su último disco en internet para que usted lo descargue al precio que quiera.
Frente al derrumbe de las ventas, una opción es apostar por la difusión en la red y los dividendos en vivo.
La banda inglesa decidió colgar su último LP en el anchísimo ciberespacio, para que cada fan -o mero interesado- lo bajara en formato MP3, pagando el precio que así estimara.
Según la RAE, la primera acepción de "estimar" es valorar o poner precio. Después viene lo de apreciar, querer.
Y lo de Radiohead tiene que ver con las dos: con seguidores que les aprecian y bajan su último disco poniéndole el precio que les parece justo.
¿Cuánto queremos a Radiohead?
Todavía no se sabe lo que más importa: cuántos y por cuánto bajaron In Rainbow, el disco y termómetro de amor a una banda y de fe en un nuevo modelo de negocio. Pero un diario británico hizo su propia encuesta y compartió las conclusiones: del primer millón de descargas, un tercio no habría pagado ni un peso.
Pero el 70 por ciento restante habría sido muy generoso, muchos, permitiendo que se les cargaran más de 20 dólares a su tarjeta de crédito.
El balance arrojó un promedio de ocho dólares, que es poco menos de lo que se paga en una disquería y mucho más del exiguo 7% que obtiene una banda cualquiera en concepto de derecho de autor por cada unidad vendida.
Es cierto que Radiohead debe cobrar un porcentaje bastante más alto, pero aún así, podría estar cerrando un negocio redondo.
Y si no, si los internautas hubiesen mentido en la encuesta del diario, sigue siendo probable que el quintento británico salga de ésta ganando algo más que prestigio y fidelidad de parte de sus fans.
Los billetes están en el show, los escenarios, los auspiciadores y las cada vez más cotizadas ubicaciones VIP para ver de cerca eso que escuchamos en formato MP3. Se venderán menos discos, pero se escuchan más canciones. Se corea mucho más.
Durante 2006, los estadounidenses habían comprado 38 millones de entradas para conciertos de las cien giras más importantes del año, se había batido un récord. Párrafo seguido, anunciaban que cada una de esas entradas había costado 8 dólares más que el año anterior, lo que confirmaba que la curva de cuánto pagamos por ver música en vivo tiene el aspecto de un camino al cielo. Sin escaleras.
En Chile, no hay quién recopile esas cifras, pero basta recordar que el año pasado las entradas para U2 costaban desde 18 mil pesos (en el último rincón del Estadio Nacional) hasta 175 mil (sentados en Pacífico), más el siempre molesto recargo por la transacción que llegaba hasta los 10 mil pesos. En 1998, el conjunto que ya era tan famoso como hoy (y probablemente más de moda) cobró desde 9 mil pesos por ver su show.
Las giras son la mina de oro. Tanto, que Madonna anunció el miércoles que dejará la discográfica Warner Bross para firmar un contrato de 120 millones de dólares con la productora de conciertos Live Music. Aún no se sabe si seguirá editando discos o cambiará por completo el negocio; lo que sí es que la artista más taquillera de la historia suele saber bien dónde pisa y pisará.
Las ventas mundiales de música se han caído, digamos derrumbado, en más de un 20% desde 2000, por lo que ni la búsqueda de nuevos talentos ni la promoción de los mismos es un fuerte en la atribulada industria de hoy.
La banda-guagua tiene que buscárselas por sí misma y el portal Myspace.com es quizá la mejor plataforma para dar con esos fanáticos que tienen que existir en alguna punta del mundo.
Ese fue el caso de Arctic Monkeys, una banda que se hizo famosa gracias a ese portal y al boca a boca que llevó a millones a descargar sus primeros singles. La fama virtual los llevó al mundo de las cajas de acrílico y su disco debut batió récord en Inglaterra como el mejor álbum vendido en las primeras semanas.
En Chile, este boca a boca (o email a email) catapultó a la fama a la cantante pop española La Prohibida, quien, sorprendida, enumeró a nuestro país como uno de los tres donde ha tenido más éxito.
La primera versión de Napster, el software pionero en intercambio de música, fue lanzada en 1999. En 2000 su icono estaba en los computadores de todo el mundo. Un año más tarde desaparecía del mapa y enfrentaba un juicio con la RIAA, asociación de la industria discográfica estadounidense que no pudo parar el intercambio de archivos mp3, pero al menos frenó a Napster y a los inversionistas que querían poner allí avisos publicitarios.
Pronto fue sucedido por Audiogalaxy, Kazaa, Gnutella y otros tantos que buscaban quedarse con el sitial del favorito.
Paralelamente, Apple lanzó Itunes, software y tienda virtual programada para cargar de música los cada vez más populares Ipods.
En cada Ipod vendido por Apple sólo hay 22 canciones compradas en Itunes. Dos discos. Nada, para un mundo de gigas destinados a la música.
En Apple no se preocupan mayormente. Según Steve Jobs, el negocio de ellos no es vender música, sino aparatos para escucharla.
Vender música por internet es como vender nieve en el Polo.
En Chile, los Ipod son ilegales
La música que se sube a los Ipods puede provenir de tres canteras: la compra a través del sitio de Itunes, la descarga (ilegal) de archivos Mp3 o la copia de canciones de un disco presuntamente adquirido en una tienda.
El problema es que Itunes Store no acepta tarjetas de crédito chilenas.
Las canciones más caras de la historia
Jammie Thomas pagó por todos. Esta madre soltera de dos hijos y treinta años de edad tenía en su computador 1.702 canciones cuando un tribunal de EE.UU. la notificó de un juicio por violación del derecho de autor. A principios de octubre, recibió sentencia por haber compartido 24 de esos temas a través del popular software Kazaa. La multa ascendió a 220.000 dólares; seis millones y medio de pesos chilenos por cada una de las canciones pirateadas.
Los Radiohead chilenos
Para los grupos locales, internet es ante todo una buena plataforma de difusión en tiempos en los que las disqueras apuestan por grandes nombres y confían poco en los cada vez menos rentables nuevos talentos.
En 2005, los chicos de La Rue Morgue cansados de pelear con las casas discográficas decidieron regalar su tercer LP, "Distinto", a través del sitio web Terra.
Sin embargo, hay quienes siguen ese modelo. La Legua York, PapaNegro y CHC han colgado sus discos plegándose a la licencia Creative Commons, que incentiva la copia sin fines de lucro.

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