10/10/08

Crisis Financiera Global

La lista de damnificados aún es incompleta

La globalización financiera desemboca en una crisis internacional. Por esa razón, supongo, las autoridades chilenas parecen haber socorrido a bancos de nuestro país, que poco tienen que ver con los problemas hipotecarios norteamericanos. Y la bolsa chilena cae junto a Wall Street.

Iván Auger

Los equipos de rescate todavía no logran llegar el epicentro del sismo. El problema es tal vez físico. Los 700.000 millones de dólares del rescate financiero, si colocamos los billetes uno sobre otro (de 100, los más grandes), construiríamos una columna de algo más de 87 mil metros, necesitaríamos astronautas, y si una persona los contara, a un segundo por dólar, se demoraría 21.000 años.

Curiosamente, The New York Times, tres días más tarde de su aprobación, dijo que el plan parecía un guijarro lanzado para que se deslizara por un mar embravecido; y todos reconocen de que sólo es un primer paso. La razón es que esos 700.000 millones son considerados ahora el mínimo del posible costo, que podría al final doblarse. Y el problema es que nadie sabe cuál es el monto de los activos impagos del total de instrumentos derivados, 63.000.000.000.000 de dólares, cifra que supera al total de la economía mundial de un año. Por consiguiente, esta lista de damnificados es incompleta y puede variar.

El primer damnificado, es el neoliberalismo, que se impuso como teoría económica, sin alternativas, el pensamiento único decían sus críticos latinoamericanos, hace aproximadamente tres décadas, como consecuencia de la revolución conservadora. Y que nos fue transmitida por el consenso de Washington. Su principio básico era "laissez faire, laissez passer, le monde va de lui-même".

El mercado dejado a su arbitrio se auto regularía con máxima eficiencia, gracias a las expectativas racionales. Las intervenciones estatales conllevan que la política se inmiscuya en la economía y distorsionen el mercado. Al hacerlo, ahogarían el emprendimiento y, por tanto, el crecimiento y el desarrollo económicos. Alan Greenspan escribió un libro en 2007 que alaba ese sistema y preguntó ¿porqué queremos inhibir la polinización de las abejas de Wall Street? McCain lo endiosó. Y las tropas de choque conservadoras, los banqueros de negocios, tuvieron chipe libre, o sea, plena libertad de emprendimiento hasta que desaparecieron en la crisis.

Wall Street, el mercado más libre y globalizado del mundo, tuvo un crecimiento exponencial gracias a las tres tesis centrales del conservadurismo: fe ciega en los mercados, desregulación y la sociedad de propietarios (casa propia para todos). Desde mediados del año pasado comenzaron los síntomas de que algo marchaba mal. Bush y sus acólitos, Paulson y Bernanke, dijeron más de una vez que habían contenido el problema. Hace menos de un mes hubo una explosión en el sector financiero norteamericano, la caída de Lehman Brothers (la primera de un gran banco desde la depresión de la década de 1930) fue el detonante. Y hoy día McCain denuncia a los peces gordos de Wall Street, aunque sin entender qué pasó, al insistir en las políticas que causaron la crisis.

El problema esencial, ya lo enunció Marx en el siglo XIX, es que "el capitalismo desenfrenado se convierte en una especie de mitología al atribuirle realidad, poder y acción a cosas que no tienen vida en sí mismas". Esa mitología permite que se utilice un lenguaje antropomórfico para describir los vaivenes del mercado, que tendría bajas, alzas, crisis, pánico, miedo, euforia, etc. Y como se trata de una "mano invisible", deberíamos adentrarnos en el ámbito de la religión. Según San Pablo, la verdadera fe es la que nos da la evidencia de las cosas que no se ven.

La vía china pareciera ser más exitosa. Ante la indignación de algunos comentaristas occidentales, el primer ministro Wen Jiabao, en una entrevista en CNN, dijo con toda tranquilidad que su país enfrentaría la crisis sin grandes problemas porque combina una economía de mercado con la guía del gobierno. Y citó, como respaldo, a las dos principales obras de Adam Smith, "La Riqueza de las Naciones", que habla de la mano invisible del mercado, y la "Teoría de los Sentimientos Morales", que se refiere a la necesidad de la mano visible de la autoridad para lograr la equidad social y el desarrollo armonioso.

El segundo damnificado es el Partido Republicano norteamericano, que giró hacia la derecha dura, no solamente con la designación de Palin como candidata a la vicepresidencia. También al rechazar la mayoría de sus diputados el proyecto de rescate del sistema financiero que presentó la administración Bush, con el apoyo de toda la dirección del partido de gobierno.

De los diputados republicanos que se retiran en estas elecciones, el 82% votó por el proyecto, pero de los que fueron electos por primera vez hace dos años, ni uno solo. Esa joven guardia recibió una calificación de 100 puntos, la máxima, por parte de la Unión Conservadora Norteamericana, mientras que los que se retiran, de solo 78. Uno de los jóvenes turcos calificó al proyecto de una "pendiente resbalosa al socialismo" y otro lo comparó con la revolución bolchevique de 1917.

En otras palabras, para un grupo de trogloditas, como alguien lo dijo en burla, los camaradas Bush, Paulson y Bernanke pretenden fundar la "United States Socialist Republic of America". El proyecto en realidad es socialismo para los ricos, el único respetable en EE.UU., según Galbraith, uno de los grandes economistas del pasado.

Tal vez por ello el candidato McCain ha mostrado su verdadera cara. Ya no es un rebelde bipartidista. Más parece un termocéfalo -el calificativo es de uno de sus colegas republicanos en el Senado-, que centra su campaña en atacar a la persona de Obama, mientras el barco norteamericano naufraga. Y su candidatura también hace agua; no están los tiempos para vencer, como los republicanos acostumbraban, con la deformación de la personalidad del adversario.

Todo ello no aumenta precisamente el prestigio del presidente Bush, cuya tasa de aprobación es alrededor del 25%. Y sus acólitos, Paulson, quien fuera un titán de Wall Street (el año 2005, el último en que sirvió como presidente y gerente general de Goldman Sachs, tuvo un estipendio de US$ 27.000.00) y Bernanke, un profesor de economía especializado en crisis, no logran apaciguar el mercado. Y Bush hizo un llamado a Europa para enfrentar en conjunto la crisis.

El tercer damnificado son los países de la Unión Europea y los en desarrollo con economías muy abiertas, en especial los especializados en la exportación de materias primas. Lograron más o menos desacoplarse de la crisis norteamericana hasta agosto de este año. La caída de Lehman Brothers demostró a las entidades financieras que eran mortales. Y la crisis financiera se desbordó en los EE.UU., las autoridades perdieron el control, e infectó también al sector financiero de esos desacoplados.

Los economistas hablan del multiplicador del comercio internacional al referirse a los contagios de los ciclos económicos que se transmiten por los flujos internacionales de bienes y servicios. La recesión de un país se traspasa a sus contrapartes comerciales, debido que al disminuir sus importaciones, también se contraen las exportaciones de esas contrapartes. Y ello es especialmente cierto cuando esas exportaciones son materias primas.

Ahora, según Krugman, se podría hablar también del multiplicador financiero internacional, en el caso de instituciones financieras altamente endeudadas, que hacen fuertes colocaciones multinacionales, los principales bancos norteamericanos, entre otros. Al tener una fuerte pérdida, se ven obligadas a vender las acciones, bonos, etc. que constituyen su capital, lo que baja los precios de esos valores y, por tanto, disminuyen el capital de otras entidades financieras, también a las con asiento en terceros países.

En resumen, la globalización financiera desemboca en una crisis internacional. Por esa razón, supongo, las autoridades chilenas parecen haber socorrido a bancos de nuestro país, que poco tienen que ver con los problemas hipotecarios norteamericanos. Y la bolsa chilena cae junto a Wall Street.

Los otros damnificados son los ciudadanos de a pie, que pierden sus empleos y viviendas, se les cierra el crédito y, en el caso de Chile, les disminuye notablemente su ahorro previsional, entre ellos, a quien escribe estas líneas.

¿Se normalizará pronto la vida económica? Tengo mis dudas. Muchos damnificados han desaparecido. A otros se les ha prestado solamente primeros auxilios. Y el gran problema es que todavía no tenemos un claro proyecto de saneamiento.

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